Los chiles en nogada son uno de los platillos más representativos de Puebla y una de las preparaciones más elegantes de la cocina mexicana. Su característica principal es la combinación de un chile poblano relleno con picadillo de carne y frutas, cubierto con una cremosa salsa de nuez de Castilla y decorado con granada y perejil.

Entre las mejores comidas mexicanas, pocas reflejan tan claramente la riqueza de los productos de temporada. La nuez fresca, la granada, la manzana panochera, la pera lechera y el durazno criollo alcanzan su mejor momento entre julio y septiembre, razón por la que este platillo está estrechamente relacionado con las celebraciones patrias.

Ingredientes

Para los chiles

  • 6 chiles poblanos grandes, firmes y sin golpes
  • ½ taza de harina de trigo
  • Palillos de madera, si fueran necesarios

Para el picadillo

  • 2 cucharadas de manteca de cerdo
  • 250 g de carne de res molida o finamente picada
  • 250 g de carne de cerdo molida o finamente picada
  • 120 g de cebolla blanca, finamente picada
  • 2 dientes de ajo, finamente picados
  • 300 g de jitomates maduros
  • 120 g de manzana panochera, pelada y cortada en cubos pequeños
  • 100 g de pera lechera, pelada y cortada en cubos pequeños
  • 100 g de durazno criollo, pelado y cortado en cubos pequeños
  • 80 g de plátano macho maduro, cortado en cubos pequeños
  • 50 g de pasas
  • 40 g de almendras peladas y picadas
  • 20 g de piñones
  • ½ cucharadita de canela molida
  • 1 pizca de clavo de olor molido
  • 1 pizca de pimienta negra molida
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de sal, aproximadamente
  • 1 cucharadita de azúcar, solo si las frutas fueran poco dulces

Para la nogada

  • 300 g de nuez de Castilla fresca y completamente pelada
  • 1 taza de leche entera fría, más la necesaria para el remojo
  • ¾ de taza de crema espesa
  • 100 g de queso fresco o queso de cabra fresco
  • 2 cucharadas de jerez
  • 1 cucharada de azúcar, o al gusto
  • ¼ de cucharadita de canela molida, opcional
  • 1 pizca de sal

Para el capeado y la fritura

  • 4 huevos grandes
  • Harina reservada para cubrir los chiles
  • 2 tazas de aceite vegetal, aproximadamente
  • ¼ de cucharadita de sal

Para decorar

  • Los granos de 1 granada roja
  • ½ taza de hojas de perejil fresco, enteras o picadas

Utensilios

  • Comal o parrilla
  • Cacerola amplia
  • Sartén profundo
  • Licuadora
  • Batidora eléctrica o batidor de globo
  • Colador
  • Cuchillo y tabla para picar
  • Pinzas de cocina
  • Espátula
  • Charola o fuente
  • Papel absorbente

Preparación de los chiles en nogada

  1. Pela las nueces. Retira por completo la película café que recubre la nuez de Castilla, pues puede aportar amargor y oscurecer la salsa. Coloca las nueces peladas en un recipiente con leche fría y refrigéralas mientras preparas el resto de la receta.
  2. Asa los jitomates. Coloca los jitomates sobre un comal caliente y ásalos, girándolos ocasionalmente, hasta que la piel presente algunas zonas doradas. Déjalos enfriar, pélalos y pícalos finamente. También puedes triturarlos ligeramente.
  3. Tatema los chiles. Coloca los chiles poblanos directamente sobre el comal, la parrilla o la llama. Gíralos hasta que la piel se ampolle y se oscurezca de manera uniforme, procurando no quemar ni ablandar excesivamente la pulpa.
  4. Deja sudar los chiles. Pasa los chiles calientes a un recipiente y cúbrelos durante 10 o 15 minutos. El vapor ayudará a desprender la piel.
  5. Pela y desvena. Retira cuidadosamente la piel quemada con los dedos o con ayuda de un paño limpio. Haz una abertura longitudinal en cada chile y extrae las semillas y las venas sin romperlo. No los enjuagues, porque el agua elimina parte del sabor adquirido durante el tatemado.
  6. Prepara la base del picadillo. Derrite la manteca en una cacerola amplia a fuego medio. Agrega la cebolla y cocínala durante 4 minutos. Incorpora el ajo y sofríelo durante unos 30 segundos.
  7. Cocina las carnes. Añade la carne de cerdo y la carne de res. Cocínalas durante 8 o 10 minutos, deshaciendo los grumos, hasta que cambien de color y el líquido que desprendan se haya evaporado.
  8. Agrega el jitomate. Incorpora el jitomate asado, la hoja de laurel, la canela, el clavo, la pimienta y la sal. Cocina a fuego medio-bajo durante aproximadamente 15 minutos, hasta que el jitomate se reduzca.
  9. Incorpora las frutas. Añade primero la manzana y el plátano macho. Cocina durante 3 minutos y agrega después la pera, el durazno, las pasas, las almendras y los piñones.
  10. Termina el picadillo. Cocina durante otros 5 o 7 minutos, removiendo con cuidado para no deshacer las frutas. El relleno debe quedar jugoso y cohesionado, pero sin caldo en el fondo. Prueba y agrega azúcar únicamente si fuera necesario.
  11. Enfría el relleno. Retira la hoja de laurel y extiende el picadillo sobre una charola. Déjalo enfriar por completo antes de rellenar los chiles; si está caliente, puede romperlos y dificultar el capeado.
  12. Prepara la nogada. Escurre las nueces y colócalas en la licuadora con la leche, la crema, el queso, el jerez, el azúcar, la canela y la sal. Licúa únicamente hasta obtener una salsa tersa, espesa y capaz de cubrir el chile.
  13. Ajusta la consistencia. Si la nogada está demasiado espesa, agrega leche fría de cucharada en cucharada. Si queda muy ligera, añade un poco más de nuez o queso. Refrigérala cubierta hasta el momento de servir.
  14. Rellena los chiles. Introduce el picadillo frío con una cuchara, distribuyéndolo hasta llenar cada chile sin forzarlo. Cierra la abertura con cuidado y, si fuera necesario, sujétala con uno o dos palillos.
  15. Enharina los chiles. Seca suavemente la superficie de los chiles y pásalos por harina. Sacude el exceso para dejar solamente una capa fina, que ayudará a adherir el huevo.
  16. Calienta el aceite. Vierte el aceite en un sartén profundo y caliéntalo a fuego medio. Debe estar caliente, pero no debe humear.
  17. Prepara el capeado. Separa las claras de las yemas. Bate las claras con la sal hasta alcanzar picos firmes. Agrega las yemas una por una y mézclalas suavemente con movimientos envolventes para no perder el aire.
  18. Capea los chiles. Sumerge un chile en el huevo batido y asegúrate de cubrirlo completamente. También puedes sostenerlo sobre el recipiente y aplicar el batido con una cuchara.
  19. Fríe cada chile. Coloca el chile cuidadosamente en el aceite y fríelo durante 2 o 3 minutos por cada lado, bañándolo con aceite caliente, hasta que el capeado esté dorado. Trabaja uno o dos chiles a la vez para no bajar la temperatura.
  20. Escurre el exceso de grasa. Retira los chiles y colócalos sobre papel absorbente. Quita los palillos, si los utilizaste, y deja que se entibien antes de servir.
  21. Monta el plato. Coloca un chile tibio o a temperatura ambiente en cada plato. Cúbrelo generosamente con la nogada fría y decora con granos de granada y perejil.

Cómo debe quedar el picadillo

El relleno debe presentar un equilibrio entre la carne sazonada y el dulzor natural de las frutas. No debe quedar excesivamente dulce ni convertirse en una preparación líquida.

Los cubos de fruta deben conservar parte de su forma y distinguirse dentro del picadillo. Si el relleno queda demasiado húmedo, cocínalo unos minutos más antes de dejarlo enfriar.

Cómo debe quedar la nogada

La nogada debe ser cremosa, fresca y ligeramente dulce, con el sabor de la nuez de Castilla como protagonista. Su consistencia debe permitir que cubra el chile sin escurrirse completamente hacia el plato.

No conviene licuarla durante demasiado tiempo, ya que el calor producido por la licuadora puede favorecer la oxidación de la nuez y modificar su color. Por la misma razón, debe mantenerse refrigerada y protegida del aire.

¿Los chiles en nogada se sirven fríos o calientes?

Lo más recomendable es servir el chile tibio o a temperatura ambiente y cubrirlo con la nogada fría poco antes de llevarlo a la mesa. Si el chile está muy caliente, calentará la salsa, alterará su consistencia y puede hacer que se separe.

No es conveniente servir todo el platillo helado, pues el frío excesivo reduce la percepción de sus aromas y sabores.

Chiles en nogada capeados o sin capear

Existen versiones familiares y regionales tanto capeadas como sin capear. La versión capeada es una de las presentaciones poblanas más conocidas: el huevo forma una cubierta suave que protege el chile y contrasta con la nogada fría.

La versión sin capear es más ligera y permite apreciar con mayor claridad el sabor tatemado del chile. Ambas preparaciones son aceptadas actualmente, aunque para esta receta se conserva el capeado tradicional.

Consejos para que queden perfectos

  • Elige chiles poblanos rectos, grandes y sin perforaciones.
  • Asa únicamente la piel; si cocinas demasiado la pulpa, los chiles se romperán al rellenarlos.
  • No enjuagues los chiles después de pelarlos.
  • Corta todas las frutas en cubos pequeños y de tamaño similar.
  • Incorpora las frutas según su firmeza para evitar que las más suaves se deshagan.
  • Deja enfriar completamente el picadillo antes de rellenar.
  • Retira toda la película café de la nuez para conseguir una salsa clara y sin amargor.
  • Mantén fríos los ingredientes de la nogada y licúa solo lo necesario.
  • Bate las claras justo antes de capear para que no pierdan volumen.
  • Fríe pocos chiles a la vez para conservar estable la temperatura del aceite.

Temporada de los chiles en nogada

La temporada tradicional coincide con la disponibilidad de sus ingredientes frescos, especialmente la nuez de Castilla, la granada y las frutas criollas de Puebla. Generalmente se preparan entre julio y septiembre, con especial presencia durante agosto y las celebraciones de septiembre.

Aunque actualmente algunos ingredientes pueden encontrarse durante otros meses, emplearlos en su temporada natural permite conseguir un sabor más cercano al de la preparación poblana.

Cómo servir y acompañar

Los chiles en nogada constituyen por sí solos un plato abundante, por lo que no necesitan una guarnición pesada. Pueden acompañarse con:

  • Pan blanco o bolillo
  • ​Arroz blanco en una porción pequeña
  • Ensalada sencilla de hojas
  • Agua fresca
  • Vino blanco seco o ligeramente afrutado

El perejil, la nogada y la granada forman los colores verde, blanco y rojo asociados con la bandera mexicana, aunque el valor del platillo va más allá de su presentación patriótica.

Origen de los chiles en nogada

Los chiles en nogada están vinculados a la cocina poblana y al aprovechamiento de los productos de temporada de la región. Su origen exacto está rodeado de distintas versiones y relatos, entre ellos el que relaciona su presentación tricolor con la visita de Agustín de Iturbide a Puebla en 1821.

Aunque esta historia forma parte de la tradición popular, no existe certeza absoluta sobre una única creadora o fecha de invención. El platillo debe entenderse también como resultado de la evolución de los antiguos chiles rellenos y las salsas de nueces empleadas en la cocina novohispana.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden preparar sin capear?

Sí. En la actualidad se preparan tanto capeados como sin capear. Si omites el huevo, rellena los chiles y caliéntalos brevemente antes de dejarlos entibiar y cubrirlos con la nogada.

¿Cómo pelar la nuez de Castilla?

Rompe cuidadosamente la cáscara y extrae la nuez tratando de conservarla entera. Retira después la película café con la punta de un cuchillo pequeño o con los dedos. Mantenerla en leche fría ayuda a que permanezca clara, pero no sustituye el pelado manual.

¿Puedo usar nuez común seca?

Sí, aunque el resultado será diferente. La nuez de Castilla fresca posee una textura más tierna y un sabor característico. Si utilizas nuez seca, remójala varias horas en leche y retira toda la piel que sea posible.

¿Puedo preparar el picadillo con anticipación?

Sí. El picadillo puede prepararse con un día de anticipación y conservarse refrigerado en un recipiente hermético. Antes de rellenar los chiles, comprueba que no tenga líquido acumulado.

¿La nogada puede prepararse el día anterior?

Es posible, pero lo ideal es hacerla el mismo día. Si necesitas adelantarla, guárdala inmediatamente en el refrigerador dentro de un recipiente hermético, con plástico en contacto con la superficie, y consúmela dentro de las siguientes 24 horas.

¿Cuánto tiempo se conservan los chiles en nogada?

Los chiles rellenos y capeados pueden refrigerarse durante un máximo de 2 días, separados de la salsa. La nogada debe mantenerse siempre refrigerada y consumirse preferentemente dentro de las primeras 24 horas.

¿Se pueden congelar?

El picadillo sí puede congelarse durante aproximadamente 2 meses. No es aconsejable congelar el plato completamente montado, ya que el chile, el capeado y la nogada pueden perder su textura al descongelarse.

¿Qué hago si la nogada queda demasiado espesa?

Añade leche fría poco a poco hasta obtener una salsa cremosa que caiga lentamente de la cuchara. No agregues toda la leche de una sola vez.

¿Qué hago si queda muy líquida?

Incorpora más nuez pelada o una pequeña cantidad de queso fresco y vuelve a licuar brevemente. Evita espesarla con harina o fécula porque modificarían su sabor y textura.

Los chiles en nogada poblanos requieren dedicación, pero cada etapa cumple una función: el tatemado aporta aroma, el picadillo reúne sabores dulces y salados, el capeado protege el relleno y la nogada fresca une todos los elementos. Servidos con granada y perejil, representan una de las expresiones más refinadas y esperadas de la cocina mexicana de temporada.

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Datos de la receta

Cocina Mexicana
Nombre Chiles en Nogada Poblanos
Categoría Plato Principal
Dificultad Difícil
Raciones 6 porciones
Calorías aproximadas 850 kcal por ración
Tiempo de preparación 1h 30min
Tiempo de cocción 1h
Tiempo total 2h 30min